Economía

Una generación que transforma experiencia en futuro

En Chile, una de cada tres personas en edad de jubilarse continúa trabajando. El fenómeno refleja una realidad que atraviesa a toda América Latina: las personas mayores quieren seguir activas, pero muchas también necesitan generar ingresos porque sus jubilaciones resultan insuficientes.

25 de agosto de 2026Gabriel Piconero
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Una generación que transforma experiencia en futuro
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Durante mucho tiempo, la jubilación fue presentada como el cierre definitivo de la vida productiva. Se suponía que, después de décadas de trabajo, llegaba el momento de retirarse, descansar y abandonar cualquier aspiración laboral o empresarial.


Esa idea está quedando desactualizada.


El aumento de la longevidad, los cambios en las trayectorias profesionales y las dificultades económicas están modificando profundamente la relación entre edad, trabajo y emprendimiento. Cada vez más personas deciden —o necesitan— comenzar un negocio después de los 60 años.


Una reciente publicación del diario chileno La Tercera puso el tema en discusión a partir de un dato contundente: en Chile, aproximadamente una de cada tres personas en edad de jubilarse continúa trabajando, ya sea en relación de dependencia o mediante un emprendimiento propio.

No se trata de una situación exclusivamente chilena.


Es una tendencia que empieza a observarse en diferentes países de América Latina y que obliga a revisar cómo entendemos la longevidad, la jubilación y la participación económica de las personas mayores.


Dos caras de una misma realidad


El emprendimiento senior puede representar una oportunidad de reinvención. Muchas personas llegan a los 60 o 65 años con conocimientos, contactos, habilidades y experiencias acumuladas que pueden transformarse en una propuesta comercial.


Algunas quieren mantenerse activas, desarrollar una idea pendiente, convertir un oficio en un negocio o utilizar sus conocimientos para brindar servicios profesionales. Otras descubren que todavía tienen proyectos, energía y deseos de continuar aprendiendo.


Pero existe otra cara que no puede ser ignorada.


Muchas personas mayores emprenden porque sus ingresos previsionales no alcanzan para cubrir los gastos cotidianos. En estos casos, iniciar una actividad independiente no surge únicamente del deseo de realizarse, sino de la necesidad de subsistir.


Según la información difundida por La Tercera, un estudio de la Fundación Luksic realizado entre 2.000 emprendedores mayores determinó que el 82% pertenecía a los sectores más vulnerables de Chile. Además, el 34% declaró que emprendía para poder cubrir sus necesidades básicas.


Estos datos exponen una diferencia fundamental: no es lo mismo emprender por elección que hacerlo por obligación.


El desafío consiste en construir condiciones para que el emprendimiento senior sea una alternativa de desarrollo, autonomía y participación, y no la única salida frente a una jubilación insuficiente.


No alcanza con ofrecer créditos


La experiencia chilena presentada por La Tercera incluye el programa Emprende Mayor, una iniciativa destinada a personas jubiladas que desean iniciar o fortalecer un negocio. El programa contempla financiamiento, capacitación y acompañamiento para la administración de los emprendimientos.

Este enfoque resulta especialmente importante porque el acceso al dinero, por sí solo, no garantiza la sostenibilidad de un proyecto.


Un emprendedor senior puede necesitar apoyo para aprender a utilizar herramientas digitales, comunicar su propuesta, calcular costos, separar las finanzas del negocio de las familiares, vender mediante redes sociales o acceder a nuevos canales comerciales.


También necesita redes de acompañamiento. Emprender puede convertirse en una actividad solitaria, especialmente cuando la persona ha perdido sus vínculos laborales después de jubilarse.


Por eso, cualquier política seria de impulso al emprendimiento senior debería integrar, al menos, cuatro dimensiones:

  • Financiamiento accesible y adecuado a cada etapa del proyecto.
  • Capacitación práctica en gestión, ventas y herramientas digitales.
  • Mentoría y acompañamiento sostenido.
  • Comunidades de emprendedores que faciliten alianzas y oportunidades comerciales.


Convertir la longevidad en una oportunidad


La Economía Silver no se limita a vender productos y servicios para personas mayores. También comprende el valor económico que estas personas pueden generar mediante su trabajo, sus conocimientos y sus emprendimientos.


La pregunta ya no debería ser si alguien tiene edad para comenzar un negocio. La verdadera pregunta es si nuestra sociedad está ofreciendo las condiciones necesarias para que pueda hacerlo.

Las personas mayores pueden convertirse en uno de los grandes motores del emprendimiento durante las próximas décadas. Pero para que eso ocurra debemos abandonar los prejuicios que asocian longevidad con retiro, improductividad o dependencia.


Emprender después de los 60 no debería ser una carrera desesperada para llegar a fin de mes. Debería ser una posibilidad real de autonomía, propósito y desarrollo.


El talento no se jubila. La experiencia tampoco.


El desafío está en transformarlos en oportunidades concretas.

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